maleta del exiliado

una carta ajada de presentación
dos discos de recuerdos
una bufanda fea y poblada
una brisa de pañuelos
asombros infinitos por inaugurar
una montaña de miedos
tardes con lluvia y ventana al azar
domingos sin sueño
un teléfono que no para de callar
unos ojos abiertos
que te miran desde la estación
unos pocos euros
fechas, memorias, noticias,
a las que ya no pertenezco
y en el fondo de los años
esperando
un pasaje de regreso