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Los trenes de la madrugada

El número once ilumina la noche

Y el resto del sueño que les queda

Y van ojos cerrados, pasos torpes

La fatiga y el eco de la cena

uno disfruta el único descanso

del día de trabajo que le espera

otro escucha sin gesto la radio

otro calcula el sábado en la feria

Faltan seis minutos para la hora

Y el vagón se llena de fantasmas

Cada quien con su íntima derrota

Su cansancio y su droga blanda

Coinciden en este punto de la historia

En los trenes de la madrugada

Las manos hacen un círculo en el vaho

Por donde mirar la cuenta atrás

Estaciones tras las estaciones

Y no hay manera de no llegar al final

Miran entrar otros condenados

Y se preguntan hasta donde irán

Prefieren por un rato estar solos

Y no tienen nada más que soledad

Faltan dos minutos para la hora

Y se van llenando de perdidos

Cada uno trae un bolso y una soga

Un rencor  y un desafío 

Cada mañana  la misma historia

En los trenes de los sueños marchitos

Parten los trenes de la madrugada

Cierran las puertas y ya son prisión

 De los que nunca conocen la condena

De silencio, jerarquía y televisión

Un remolino de vías y reflejos

Quedan atrás la vida y Saint Lazare

No se preocupan, les dicta el camino

Algo más poderoso que el azar.  

Faltan apenas veinticuatro horas

Para que vuelvan a repetir la nada

las promesas nunca vienen solas 

y el abismo está detrás de la ventana

Condenados a repetir la historia

En los trenes de la madrugada

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Georges en el armario

La pobre señorita no supo qué hacer

Con tanto hambre curioso y libertario

Miró al cielo, resopló otra vez

Y guardó la llave en su bolsillo blanco

Y ahí está Georges,  en la oscuridad

La maestra lo llevo a las tinieblas

No tiene miedo, enciende su luz

Y el niño pare al hombre que se rebela

Y miren

Miren como crece

Nadie tan libre en tan poco espacio

Escuchen

Detrás de la puerta

El mundo de George cabe en un armario

Y vean

Como se despliegan

El paraguas, la muñeca y el gorila

Y sepan

Que no la bomba

Sino el poeta desata la anarquía

La puerta cerrada y el mundo detrás

Un mundo ancho, ajeno y gris de ausencia

Y el silencio de Georges empieza  a estar de más

El universo estalla en su cabeza

Conoce ahora por primera vez

La comedia bufa de las autoridades 

Entiende que la fuerza es el poder

Y que su vida va a ser buscar verdades.

Y miren

Miren como camina

Nadie tan libre con tanto bigote

Escuchen

Detrás de la cortina

El mundo de Jorge cabe en tres acordes

Y vean

Como explican todo

Los enamorados de los bancos verdes

Y sepan

Cada cual a su modo

que los corazones nunca se pierden

Y ahi està Georges,  que siente en la piel

la doctrina que imponen los ignorantes

No tiene miedo, conoce su luz

Y el hombre le pide al niño que lo acompañe.

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Raskolnikof

Crimen no es matar; es estar muerto

y no decirte que no me queda vida.

Crimen es el silencio de los sordos

y la indolencia de los homicidas.

Crimen es ocultar la retirada.

Crimen de leso amor es la rutina.

Criminales abyectos son tus ojos

un instante después de la mentira.

Crimen la felonía y el pecado

de ignorar el tiempo de la despedida.

Crimen es, al fin, haber dejado

que el miedo se nos vuelva cobardía.

Crimen es tantos años sin mirarnos.

Castigo no es la muerte, es la agonía.

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pequeño diccionario de emergencias


la palabra dios se desdibuja
y deja unas líneas desprolijas
luego varios puntos
luego nada,
la palabra naranja 
me llena la boca de saliva
y las ganas de morder una naranja
que queda en la heladera,
la palabra tiempo
no significa nada
queda a cargo de los otros
no termina nunca de llegar,
la palabra mujer
tiene ojos 
de azúcar moreno
camina como si el mundo tuviera futuro
y es como debería ser 
la humanidad,
la palabra agua
duerme bajo siete llaves
hasta que venga 
el héroe del cuento a liberarla,
la palabra poema
late sin darse por vencida
aunque a veces
la desligue de la poesía,
la palabra alegría
vuela por el salón
salta a la cama
y se parece bastante
a la palabra lucidez,
la palabra bondad
es sinónimo preciso
de la inteligencia,
las palabras futuro
es femenina
y es masculina
respiran con vigor
explican todo
y duermen a doce pasos 
de donde escribo.
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trascendencia

trascendencia

Mis novelas
no las lee ni el loro
son horas de haber leído
de haber vivido
de haber callado
guardadas en una carpeta de mi ordenador
silenciosas


Mis poemas
no los lee ni el gato
están fabricados con desamor
con carreteras, 
con admiración
guardados en un rincón de mi computadora
bailan quietos

Mis cuentos, 
mis artículos
mi teatro
no los lee nadie
son intentos casi vanos
de hilar un pensamiento
de tejer sentimientos
esperan a nadie junto a las novelas 
y los poemas

Pero ahora
duermen a unos metros 
de estas palabras
dos sueños
dos vuelos
dos fuerzas
es Luna 
y es Bruno
que un día sentirán curiosidad
por el iluso de su padre
y pasearán sus ojos
por mis viejas lineas
que forman los poemas, las novelas
el teatro, los cuentos, los artículos
y les darán el sentido
que tuvieron 
desde la primera línea.
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Café Zoom N° 42. Santiago Camacho, periodista

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Café Zoom T3 E33 Xavier Tribolet, músico y arreglador.

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ensanchar la grieta

Llevamos bastante más de una década y media en que el panorama social en la hermana República de Feudalia vive, come y duerme atravesado por la renombrada grieta. Una noche de premios, a un periodista de la República se le ocurrió mencionar la palabrea para enunciar el desacuerdo a dos aguas que aqueja el país, y ahí quedó el término. Grieta por aquí, grieta por allá, las posiciones de los dos grandes bandos de la sociedad, fijos como son, tercos como hablan, solo se mueven para alejarse del otro y así hacer más grande nuestro destino de grieta. Ninguna o casi ninguna de las voces que se escuchan por ahí se preocupa demasiado por asumir una mirada crítica, basta con que una opinión sea la de este lado dela grieta para asumirla como propia y defenderla hasta la fatiga, intelectual, del otro. Aunque el objeto de la defensa provoque más sonrojo que otra cosa. Son cosas de los pensamientos perezosos, más sencillo es confirmar lo que ya vengo pensando que enfrentarme a mi propio pensamiento. Muchos confunden, porque la práctica lo confirma, tomar partido con sacar partido. Hay algunos casos que frente a realidades insoslayables – pobreza creciente, vacunación militante, precios descontrolados y tantos otros éxitos de los diferentes gobiernos- han expresado su queja, su hasta aquí llegó mi amor, su me planto. Honrosas como son, son excepciones. La mayoría continúa apoltronada cada una en su lado tirando piedras al otro, que así se aleja cada vez más. Esta es la oportunidad.

Los lados opuestos de la grieta mantienen un diálogo de ciegos como los enamorados, que no va a llevar a nada. Seguirán separándose poco a poco, agrandando la grieta más y más. Y cuanto más se ensanche la grieta, más espacio fértil quedará para los otros, para nosotros, los que desdeñamos los lados, los pensamientos precocidos, la ceguera. Como si de una historia de Garcia Marquez se tratara, deberíamos alentar la grieta, empujar los bordes, hasta que nos quede un terreno claro, amplio, limpio donde refundar un país como la gente. Está claro que con ninguno de los extremos de la grieta eso será posible.

Ya veremos lo que nos queda, porque esta dinámica grietista es autodestructiva como pocas. Cierto, no para todos, nuestros electos suelen beneficiarse de la grieta y de la distancia, por eso la alientan, la azuzan, sobre todo en época de elecciones, que es la mitad de nuestras vidas. La mejor forma de asegurarse que los corderitos de este lado vayan y pongan su voto con el nombre del politicen de guardia es alimentar un odio artificial hacia el otro lado, o lo que es lo mismo, el miedo a lo que pueda venir si es el otro lado el que gana, sin mencionar como vivimos durante todos estos años, lustros, décadas en los que gobernaron ellos. Lo más lamentable es que los intereses oscuros de unos cuantos políticos, que es casi equivalente  a delincuentes, haya provocado el odio verdadero, real, palpable, el que provoca que amigos no se hablen, que familiares no se vean, que sean imposibles los encuentros con personas con opinión diferente.

Ampliar la grieta en Feudalia es la tarea, y sembrar trabajo en el espacio que nos quede a los no binarios, los que no nos creemos sus patrañas. A los que estamos hartos de tanta estupidez ambiente.

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Militate el ansiolítico

Vos, que sos un tipo bien, relajado, enterado. Vos que querés el bien común, defendés a los pobres y a los desamparados aunque tu comodidad no te obligue. No te va del todo bien o sí, podés alquilar un mono ambiente en Villa Crespo o tener tu propiedad en un barrio privado de San Isidro. Defendés el proyecto de país, porque te sentís cómodo rodeado de los actores con los que creciste, de músicos que lanzan mensajes progresistas, de artistes comprometides. Te definís librepensador, aunque te sientas comprometido a coincidir casi siempre con las opiniones de las mismas personas. Pero te empeñás en compartir por twitter tus opiniones compartidas, por facebook tu ironía de escritorio, porque cada opinión es militancia.  O estás del otro lado, y  defendés el otro proyecto, el de la república nominal, el de la modernidad, sin que el pensar y cuestionar permita resquebrajamientos en tu opinión. Los dos, cada quien en su comodidad, son militantes de una idea, de un proyecto, aunque probablemente no tengan claro de qué se trata. Me imagino lo mal que lo pasas a veces, cuando tu verborrea se encuentra con la realidad. Porque no quisiera estar en tus zapatos cuando te sentís comprometido a militar una declaración de Duran Barba, o quien se ve en la obligación de defender los vacunados de privilegio, o argumentar la inauguración de un barrio sin terminar, o unos tarifazos desorbitados de los servicios. Sería incapaz de hacerlo, de poner la cara para sostener el descaro de Mauricio Macri para justificar la deuda con la tasa más alta conocida, o la estafa a los jubilados del gobierno de Alberto Fernandez, o la deriva monárquica del kirchnerismo , o los negociados de algunos ministros macristas. Son muchos años, la lista es larga. El vaciamiento de los ferrocarriles, con resultado en tragedia, las empresas offshore, al GestapoArgentina, el negreo de Donda, la prepotencia de Cabandié, los negociados repetidos, los bonos a cien años, el Delfin sin formación, el tren bala, los caudillos del Siglo XXI, los periodistas militantes, ese contrasentido, a Marcos Peña, el feminismo selectivo, el machismo disimulado, las incursiones Goebbelianas de muchos medios de comunicación, la paternidad pueril de Alberto…

¿Cuántas veces tenés que hacerte el distraído cuando ves que el referente intelectual de tu proyecto es Lopérfido? ¿Cuántas tenés que mirar para otro lado cuando ves que el referente intelectual de tu proyecto es Copani? Me pregunto si ya anulaste definitivamente tu pensamiento crítico, y bajo el paraguas de la militancia vas engullendo sapos de todos colores y tamaños sin quejarte. Orgulloso. Convencido. No encuentro otra manera de que puedas ir a dormir en paz cada noche. Para que al despertarte el día tenga sentido. Para que no necesites visitar tu pastillero un par de veces por día para hacer tuyo un Lorazepam que te haga la digestión menos pesada, la militancia soportable. Porque con la realidad social y política de la hermana República de Feudalia es difícil que una mente lúcida pueda optar por otro camino que el de el enojo y la puteada. No quitemos mérito al poder; no es sencillo y requiere de un trabajo largo y arduo conseguir una sociedad tan uniformemente acrítica. El gobierno, previsor, ya está a punto de promover un nuevo programa que acerque las necesidades básicas para el total de la población: Ansiolíticos para todos.

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Tiempo de Bombitas

El carnaval ya pasó, con sus petardos y sus bombitas de colores, pero no para todos. Mientras la mayoría de la humanidad nada en el barro para avanzar un día más con la esperanza de superar la pandemia sin demasiado perjuicio, la casta política vive su fiesta cotidiana. Apartados de la realidad de la mayoría, ciegos a la angustia que habita las calles, las casas y las escuelas, los políticos viven sus vidas de privilegio de casta. Están convencidos de que ocupan ese lugar por un designio casi divino; los votos que vienen con regularidad solo deciden qué lugar en el entramado del poder ocupan. Ficcionan sentimientos y peleas, inventan enemigos, fingen convicciones. Viven desconectados de la realidad en la que vivimos nosotros. Enfrentan a la población entre sí con consignas vacías, que la población parece dispuesta a creerse, siempre tienen lugar para un acuerdo cuando el tema conviene a sus intereses. Se han construido otro mundo, diferente al nuestro y que se desarrolla en los mismos lugares a veces, pero que está tan lejano como una galaxia o como el pasado. Forman una nueva aristocracia del voto, cambian de sillón pero siempre son los mismos, tal vez porque cuentan con una hueste de lacayos, a sueldo o no, que los defienden en todo momento y ante cualquier cuestionamiento. Hacen su show cotidiano en radio, televisión y en la prensa, siempre tienen un foco y un micrófono disponible para ellos. Mientras nosotros, los demás, la gente, miramos entre atónitos y enrabiados. Consumimos horas de su imagen de príncipes cafiolos, de sus declaraciones que a veces no resisten el tamiz del sentido común, de su desparpajo de clase. Los vemos reírse y tomar decisiones que efectivamente cambian nuestras vidas para peor, y las suyas para mejor. Comparamos los trenes de vida, las casas, las costumbres, y no nos queda más camino que la depresión o el avión. Pero ha llegado un punto de desconexión tal entre la casta política y la gente, una desviación tan grande en los niveles de vida de esos dos estamentos de la sociedad que estamos cerca, vaticino sin vergüenza, de que algo cambie. Recibimos demasiados palos, pagamos demasiadas facturas, sufrimos demasiadas injusticias, y todo ser humano tiene un limite. La película Relatos salvajes lo resumía muy bien en la historia de Bombita Simon, un ingeniero que, presionado por una serie de circunstancias adversas -divorcio, incomunicación, desempleo- conoce su limite cuando la grúa le lleva injustamente el auto. Conocerá la mayoría el final, y a los que no lo conocen les recomiendo que utilicen una hora y media de sus vidas en ver casi todos los relatos, en especial los de Bombita y La propuesta. Sin desvelar detalles para estos últimos, el personaje encarnado por Ricardo Darin cede a la necesidad de descargar toda la agresividad recibida mediante la violencia. Y me pregunto en qué punto estaremos como sociedad de soportar miserias impuestas por la casta política, si ya nos despidieron, nos aislaron, nos metieron, nos burlaron, nos hambrearon, nos separaron, nos incomunicaron. Cuán cerca estará la reacción de la gente, si no legal, legítima; si no deseable, natural. Sospecho que no le queda mucha cuerda a la paciencia. 

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felicidad

la felicidad

Madre e hijo by KARP

al final no era

el viernes por la tarde

ni el cine una noche de lluvia

ni el domingo de la doble visera

que son buenas cosas

ni el instante previo a un beso

ni la sonrisa tonta del primer auto

ni aterrizar en Manhattan

ni una moussaka al punto en la Plaka

ni amanecer en la playa

en Barcelona

que son buenas cosas

la felicidad

al final es

este temblor de músculos cansados

este dormir a cuentagotas

este aroma de leche mezclado 

con el del ácido

en las narinas

con el de la piel nueva

con el de la noche en vela

la felicidad

son estos ojos secos de sueño

este picor en la frente que tendrá que esperar

a que se termine la mamadera

este miedo menudo 

por ver si comen, si crecen, si respiran.

La felicidad no era al fin y al cabo un estado en reposo

contemplativo

Felicidad

es trabajar, dar, trascender

dejar de ser un instante

uno mismo

para ser los hijos.

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Café Zoom: Rosa Dominguez, Educadora Psicofísica

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Café Zoom. Mayte Martín, cantaora

telar

una noche nuestro cielo se nubló

y nos vimos desnudos y sin camino

vos y yo

con la bruma del dolor vamos a hilar

delicadas hebras del color del aire

dedo por dedo, baile minucioso

que dara hilos áridos y firmes

que cambiaran el dolor en fuerzas

y vamos a tejer con las horas que vienen

una paciencia nueva, hecha de nuestra sangre

de nuestro cansancio

de huellas que hicimos

sin poder ir de la mano

de horas de esperarnos

de buscarnos

de noches de sonar un solo sueño

de universos de química 

cada dolor va a ser un filamento

cada lágrima una tintura nueva

y en el telar de los días

que vamos a hacer juntos

tejeremos

esta vida 

vida nuestra

que cada mañana comienza

vos y yo.