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abrí los ojos

y el día estaba cerca

no tardé más de una duda en levantarme

mientras se enfría el café con leche

y las calles se pueblan me dispongo

a salir con las armas cotidianas

a entregarme a los brazos de la inercia

a mirar la calle desde el palco

a  prestar atención a los cretinos

a volver a volver a repetirme

a comer  de dos a dos y media

a sentir la pulsión del tiempo en fuga

a mirar el reloj de contrabando

a llenarme de cuentas regresivas

para salir a libertad y cinco

y entonces sí desandar la tarde

cambiar las calles por otras menos grises

bajar las ramblas, acercarme al puerto

y antes de que oscurezca irme a casa

la otra soledad, la otra nada

y regresar a donde estoy sentado

con el amor y con el día a cuestas

y la sospecha de estar en la huella

que no es mía porque otros la han pisado

con dos dedos de agua en las alforjas

y para colmo con rumbo equivocado

¿será mucho más largo el camino

para llegar hasta dónde te amo?

Los trenes de la madrugada

El número once ilumina la noche

Y el resto del sueño que les queda

Y van ojos cerrados, pasos torpes

La fatiga y el eco de la cena

uno disfruta el único descanso

del día de trabajo que le espera

otro escucha sin gesto la radio

otro calcula el sábado en la feria

Faltan seis minutos para la hora

Y el vagón se llena de fantasmas

Cada quien con su íntima derrota

Su cansancio y su droga blanda

Coinciden en este punto de la historia

En los trenes de la madrugada

Las manos hacen un círculo en el vaho

Por donde mirar la cuenta atrás

Estaciones tras las estaciones

Y no hay manera de no llegar al final

Miran entrar otros condenados

Y se preguntan hasta donde irán

Prefieren por un rato estar solos

Y no tienen nada más que soledad

Faltan dos minutos para la hora

Y se van llenando de perdidos

Cada uno trae un bolso y una soga

Un rencor  y un desafío 

Cada mañana  la misma historia

En los trenes de los sueños marchitos

Parten los trenes de la madrugada

Cierran las puertas y ya son prisión

 De los que nunca conocen la condena

De silencio, jerarquía y televisión

Un remolino de vías y reflejos

Quedan atrás la vida y Saint Lazare

No se preocupan, les dicta el camino

Algo más poderoso que el azar.  

Faltan apenas veinticuatro horas

Para que vuelvan a repetir la nada

las promesas nunca vienen solas 

y el abismo está detrás de la ventana

Condenados a repetir la historia

En los trenes de la madrugada

Georges en el armario

La pobre señorita no supo qué hacer

Con tanto hambre curioso y libertario

Miró al cielo, resopló otra vez

Y guardó la llave en su bolsillo blanco

Y ahí está Georges,  en la oscuridad

La maestra lo llevo a las tinieblas

No tiene miedo, enciende su luz

Y el niño pare al hombre que se rebela

Y miren

Miren como crece

Nadie tan libre en tan poco espacio

Escuchen

Detrás de la puerta

El mundo de George cabe en un armario

Y vean

Como se despliegan

El paraguas, la muñeca y el gorila

Y sepan

Que no la bomba

Sino el poeta desata la anarquía

La puerta cerrada y el mundo detrás

Un mundo ancho, ajeno y gris de ausencia

Y el silencio de Georges empieza  a estar de más

El universo estalla en su cabeza

Conoce ahora por primera vez

La comedia bufa de las autoridades 

Entiende que la fuerza es el poder

Y que su vida va a ser buscar verdades.

Y miren

Miren como camina

Nadie tan libre con tanto bigote

Escuchen

Detrás de la cortina

El mundo de Jorge cabe en tres acordes

Y vean

Como explican todo

Los enamorados de los bancos verdes

Y sepan

Cada cual a su modo

que los corazones nunca se pierden

Y ahi està Georges,  que siente en la piel

la doctrina que imponen los ignorantes

No tiene miedo, conoce su luz

Y el hombre le pide al niño que lo acompañe.

Raskolnikof

Crimen no es matar; es estar muerto

y no decirte que no me queda vida.

Crimen es el silencio de los sordos

y la indolencia de los homicidas.

Crimen es ocultar la retirada.

Crimen de leso amor es la rutina.

Criminales abyectos son tus ojos

un instante después de la mentira.

Crimen la felonía y el pecado

de ignorar el tiempo de la despedida.

Crimen es, al fin, haber dejado

que el miedo se nos vuelva cobardía.

Crimen es tantos años sin mirarnos.

Castigo no es la muerte, es la agonía.

telar

una noche nuestro cielo se nubló

y nos vimos desnudos y sin camino

vos y yo

con la bruma del dolor vamos a hilar

delicadas hebras del color del aire

dedo por dedo, baile minucioso

que dara hilos áridos y firmes

que cambiaran el dolor en fuerzas

y vamos a tejer con las horas que vienen

una paciencia nueva, hecha de nuestra sangre

de nuestro cansancio

de huellas que hicimos

sin poder ir de la mano

de horas de esperarnos

de buscarnos

de noches de sonar un solo sueño

de universos de química 

cada dolor va a ser un filamento

cada lágrima una tintura nueva

y en el telar de los días

que vamos a hacer juntos

tejeremos

esta vida 

vida nuestra

que cada mañana comienza

vos y yo.