poemas

 

(algunos)

De todas las maneras

Amanezco una vez más sin tus palabras

Me visto de poeta prisionero

Cambio la yerba, espero que me abras

Y te busco tan firme que te espero

Salgo a la calle, la ruta del cobre

Finjo, persigo, desespero, miento,

Huyo; regreso, aunque no lo logre

Te doy mi amor y todos mis intentos

Levanto altares a dioses menores:

teléfono, correo, carretera;

Después me alejo, para que me añores,

Yo te quiero de todas las maneras

Sé que este pase tiene vencimiento

Que está durando demasiado el viaje

que algún día tal vez no cuente el cuento

A través de tu océano salvaje

Pasan los días sin que me abandones

Ni el gesto de pensar ni el pensamiento

Ni los poemas ni los pantalones

Ni los relojes que avanzan por dentro

Y aparecés, efecto mariposa

Y me aleteás la pena con tu aire

Y cuando doy un paso, era otra cosa.

¿Entre líneas se esconden las verdades?

Y mi memoria sin freno se desplaza

A noches frías, entre ocho y nueve

Cuando tu piel podía ser mi casa

y tu mirada era la dicha breve.

Y el inventario me deja remanente:

Las horas juntos que ya no me alcanzan

Cuatro poemas, vocación de puentes.

Mariposas azules en la panza

Una mirada de almíbar que no ha vuelto

Un beso que inundaba la delicia

Camino por delante, lobo suelto

Lucha, juego, horizonte, caricias

La imagen borrosa de mis dedos

Deshojando tus márgenes, desnuda

El pulso de tu piel, mi sed de nuevo

Y todos mis temores a la fuga

círculos

Buscábamos

Con blues y con cerveza

Las veredas de la noche cansada

El camino que uniera nuestras bocas

Las palabras que nos inauguraran

Plantábamos

Un beso en cada nombre de las esquinas

Santa fe y Riobamba fueron de fuego

Tu saliva marcaba mi camino

Desde mi soledad hasta la madrugada

Planeábamos

Las cosas imposibles

Las otras las traerían las horas

El amor a tiempo, el roce soberano

El césped, el sol, las calles muertas

Las estatuas que huyen, las esperas

Los ritos de las diagonales

Sabíamos

que las bocas se apagan con el tiempo

que cotidianamente se amodorran

que no queríamos morirnos de bostezos

o no sabíamos nada y sin embargo

la distancia creció

hasta perdernos

después como siempre

vino y se fue el tiempo

luego el tiempo volvió

y no supimos

que el fuego

que las brasas

que los recuerdos

Tiempo ajeno

Todo el tiempo de no verte

Es tiempo ajeno

Tiempo de imaginarme los recuerdos

El tiempo de esperarte no tiene relojes

Se va deshojando en calendarios

Demasiadas hojas muertas

Demasiado el esfuerzo por desalejarnos

Yo también tiemblo y no me lo creo

Cuando tu palabra me busca los labios

Demasiado premio para mis ausencias

Nado en el deseo de lo demasiado

Busco soledad para no estar solo

Y que tu nombre se duerma cansado

De tanto no vernos, de tanto desearnos

De no rendirnos cita en las esquinas

De no caminarnos esquina Callao

De imaginar estaciones inversas

Tu nombre durmiendo en mi regazo

Y que mi nombre me mire de reojo

Y que me haga un guiño y se duerma a tu lado

Con tanto caminar en las espaldas

Con tanto verte en los ojos cerrados

Con tanto Bertres de último saludo

Tanto invierno en tanto verano.

No tengo plan más que el de entregarme

A los azares del quiensabecuando

Tiempo al tiempo, y a la espera besos

Que sean nuestros los labios.

Blues de volver a casa   cccxcv

El eco fatigado de la suela

o del mundo que suena en mi zapato

llena el silencio azul de villa urquiza

y el eco resplandor del frío blanco

se me escapó recién el colectivo

es tarde, la noche ya es mañana

ya no me alcanzará ningún abrigo

y la lluvia no abandona la amenaza

camino solo, pero siempre pienso

qué bueno que estuvieras a mi lado

qué tu tibieza la que necesito

abanderada de los abandonados

camino solo por la noche fría

una calle más hacia otro lado

despojado de meta y de camino

sin más fuerza que días alineados

que empujan mis noches y mis días

mis semanas y mis calendarios

insensata inercia de vacío

eslabones sin paz del derrotado

noche de buenos aires despintada

por el eco de mi paso y de mi peso

y por la cantinela que resuena

el que me fui no es el que regreso

consecuencia

Dejar de escucharte y comenzar a desearte

La nada es suficiente cuando no hay más

Pero sentir tu risa tu vuelo tu futuro

Es privarme de la inercia del pozo del vacio

No es que no te recuerde sabés que algunas noches

Al entregar los ojos me encuentro conmigo

Y en ese instante a solas nunca estoy solo

Y en ese instante nuestro nunca estamos solos

Pero es suficiente recordarte en las sombras

Y que tus dedos vengan a reencontrar los míos

Que te buscan igual aunque su recorrido

No termine en  temblor de tu cuerpo

Y que entrelazados me lleven a tu cuarto

A tu balcón de música y de aire

Al resto de tu noche habitada

Recordar otra noche otra música sacra

El hilo derramado de mi eco en tu garganta

Y recordar es desear una luz en el túnel

El camino no importa si sos al otro lado

Con tu silencio breve que siempre te delata

Y la ternura anfibia que brota y que es nuestra

Por un césped al sol  húmedas sábanas blancas

Tu brazo es el extremo de mi sueño cumplido

Que se extiende a lo largo de todo mi regreso

Y limita otra orilla con un mar de palabras

En las que nado despacio para no sumergirme

Y ahogarme en el agua de no poder tocarte

Aun sintiéndote cerca como una melodía

Posible como una fruta que se besa

Donde vamos a encontrarnos

Donde el azar se encaprichara de nuevo

En un bolero que viene en un auto

A poner la música que no necesitamos

Porque bailamos lo que llevamos nuestro

En un andar de risas de colores

De besos con alas de labios sin orillas

Sobre adoquines grises o perlas de la ausencia

Yo sé que una vez habrá una vez y entonces

Quien pudiera entonces quien pudiera

Ser planeta cuando se encuentren los planetas

 

Cccxci

vamos a decirlo así:

no envejeceremos juntos.

pero me mira tímida y sonríe

y me busca y me besa tan pausada

que el tiempo asombrado se detiene

mil cien veces más sabia que los sabios

define lo inasible:

el ahora.

todo es presente en la curva de su cuello

todo verdad lo que tiembla en sus labios

se acerca de puntillas y las cosas

encuentran sus lugares en el tiempo

azul océano y salvaje

de dibujar mi estela

todo por navegar, todo posible

misterio, patria, vaivén, buenaventura.

me despojo de velas, ancla y gobernalle

naufrago por su piel, quemo las naves

ccclxxxvii

Voy a imaginar una tarde de lluvia

El otoño ha crecido y ya  lo cubre todo

Afuera  las calles con hojas y paraguas

Adentro la estufa encendida y las castañas

Voy a imaginar que ya no te recuerdo

Y que la tarde, el frío, la lluvia y el otoño

Se alinearon astutos para que absurdamente

Reconozca en murmullo del agua tu mirada

Vamos a imaginar que llegás de repente

Y que no te extrañaba pero te reconozco

Los recuerdos son dulces, te sentás un momento

Y son menos que nada los años que pasaron

Vamos a imaginar, mejor, que no pasaron

Los años ni la vida, y que nunca elegimos

Caminos diferentes, y que somos aquellos

Que nos sobran palabras y no las necesitamos

Vamos a imaginar, vos lejos, yo más lejos,

De aquellos que una noche no se hicieron abrazo

Que los años no pasan, que el futuro es posible.

Que los recuerdos son dulces, que nunca nos dolieron

Imaginemos juntos, en este pensamiento

Que no huimos ayer, ni quedamos callados,

Que lo que hicimos, apenas, fue elegir el momento,

Y que ese momento casi está llegando.

 

CCCLXXXIV

Palabra que se cae de tu boca

en mis inmediaciones y salpica

vocaciones inmóviles y añejas

las humedades de los años locos

mensajes de mi anterior concupiscencia

que regresa solícita al trabajo.

Tu mirada sesgada me transforma,

y consigo desgajarme las herrumbres

en tu aroma dulzón y tu susurro,

gota a gota, mohín, risa a los vientos

doble sentido en todos los sentidos

el suave escozor de lo pagano

la brusca tentación de lo prohibido

casualidad del roce calculado

juegos de Eros, capricho de los dioses.

Después te vas y tu paso se clava

en el suelo confín  y en el futuro

pero el futuro te encuentra demorada

en otros puertos que no son los míos

aunque digas mi nombre de silencio

aunque vuelva a hablarte desde el llano

aunque sea presencia en tu agonía

aunque tome la forma de tus manos.

Poema de Mario

No es lo mismo

las calas del tipo pesado de la izquierda

Que los claveles

que robaste por mi

son tres llamas de fuego

una por cada una

De nuestras noches

de aquel abril

Mira como es la cosa

tantos años sin verte

Tantas tardes mirando de reojo la esquina

Por ver si aparecías

vestida de claveles

Como una bandera

al viento tu cintura.

Sin siquiera esperarte

Esperé cada dia

En las terrazas de Cluny

El aroma perenne de tu beso

La fragancia de la piel y la saliva

tu paso en la vereda

el ritmo de regreso

Nunca supe muy bien

quién lo negaría

acomodar los huesos

el mundo era tan ancho

y tan desconocido

y tan vastamente ajeno

que tuvo que ser nuestro

y quise hacerlo mío.

Tres claveles como aquellos

Que te robé una vez

En un puesto de Palermo

No sabía que iban a quedarse

Entre nosotros

Si lo hubiera sabido pienso

Si hubiera renunciado a todas las cosas

Si de la vuelta al mundo hubiera vuelto

Si todas las cosas, todas las ciudades

Todo el mundo está en tus ojos negros

Y, es verdad, tengo paisajes

Y países

Pero sin vos siempre fueron desiertos

Y ahora tengo tres claveles

Van a ser la envidia

De toda la barra del cementerio

Menos del pesado de la izquierda

Que no para de contarme cuentos

Y que a cada flor le hace una historia

A cada pétalo un verso

Te parece justo? Son mentiras

Del otro lado del muro de cemento

Que anduvo por Malasia, que fue cura

Que hizo las Américas a dedo

Que le puede importar eso a un hombre

Cuyo peor pecado fue el silencio?

Andà

Hay vida afuera todavía

Y a mí ya no me queda tiempo

Se me fue en tejernos las esperas

En deshilvanar el miedo

Hice lo que pude

Y ni siquiera me arrepiento

ahora vos te vas

y soy yo el que me quedo

lista

Unas ganas de verte que son serenas

Y una foto que vela mi sueño breve

Y una silla vacía junto a la mía

Y una mirada para cuando regreses

La estufa negra siempre está encendida

Por si venís con frío, sin avisarme

Y si cuando aparezcas estoy durmiendo

Te esperamos nosotros desde Montmartre

Hice un café con leche de bienvenida

Y una lista de cosas para decirte

Colgué en el armario tu capaviejo

Y del balcón los temores que no tenía

Ya me miré el amor, ya sé escribirte

Y ahora dejo el poema junto al espejo

fotografía

Las callecitas de Gràcia tiemblan de frío

Si tu paso de seda no las ampara

Las palomas se miran el desconsuelo

Los árboles no saben cómo se llaman

Y renuncian en masa a la ventura

De las hojas que siempre trae el verano

Cubren el frío duro de las aceras

Y los vientos ya tienen nuevo trabajo

Yo soy el tipo ése que por la plaza

Camina sobre las hojas, silba un bolero

Y se le sale tu alma por los escombros

De llevarte siempre bajo el sombrero

Da un paso y otro, compra castañas

Y gira solo la esquina del otoño.