coraje

¿Cómo que te vas a ir?

La expresión de David era de perplejidad sincera desde que Soledad le había anunciado su intención de buscarse un departamento, nada lujoso, apenas pagable, dos habitaciones como mucho en el barrio de Flores para que Néstor y ella pudieran tener una vida normal, sin el vínculo de la cercanía extrema con la familia. Volar, unas cuadras, como su hermano. Con Néstor habían hecho las cuentas y la suma de los sueldos les alcanzaba para el alquiler, pero no para alquilar. Y ahí entraba David. El mayor. El primogénito de la familia, el orgullo de mamá.  El que recibió la posta familiar cuando se casó. Y de la ayuda de mamá y papá. El que decidió cada paso de su vida sin consultarlo más que con su esposa Adela, y cuando ella decidió separarse con el analista. El que viene cada dos fines de semana con ojo de patrón a controlar que todo esté en orden, con una hora antes del partido le alcanza para dar indicaciones.

Mamá se hace mayor,dice David. ¿Vas a tener el coraje de abandonarla?

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