postales de Paris

1  Clignancourt

De París me está gustando el barrio, un rincón ladeado del dieciocho donde se puede vivir un día entero  sin pronunciar una palabra de francés, como el resto de sus habitantes. En Porte de Clignancourt convive el aroma de la fruta fresca con el puntero acido de la que inicia su putrefacción. A escasas tres cuadras de Jules Joffrin, el barrio francés, que le da convenientemente la espalda en una silla de la terraza del Nord-Sud, este es un barrio de melanges. Del África oscura tiene costumbres: voces hondas y potentes, se trenzan en diálogos que al oído porteño parecen discusiones irreconciliables, con destino de adiós o de violencia, que luego se diluyen en la mas armoniosa de las convivencias. Tiene puestos precarios de venta de choclos, los hombres los asan con haragana paciencia en carritos de supermercados mientras que las mujeres los sacan de changuitos más higiénicos, hervidos, calientes y en chala. Son recomendables estos últimos, mas sabrosos y amables al diente. Del norte del continente, tierra donde el Islam florece, las tiendas de alimentación, y su inabarcable variedad de productos. Me seduce siempre la posibilidad de encontrar a la vuelta de mi puerta sabores de Argelia, de Túnez, lugares que ignoro y que por fortuna vienen a mi alcance. Es una característica de Paris, que ha sido y es una ciudad convocante de las cosas y las personas, más allá del colonialismo y su inevitable boomerang.

En la calle Ornano son permanentes los paseantes y la mugre, tímidamente combatida por el agua que de vez en cuando tira sobre la vereda un empleado madrugador. La mitad de los días, un mercado la ocupa con sus manzanas y sus gritos, y la ilusión de que todo es posible en esta ciudad.

Queda mucho por conocer, pero este parece el menos francés de los barrios franceses.

2   trabajos

Si salen por Jules Joffrin /van a ver un señor de años/ con un sombrero y una flor/que camina cansado/siempre con rumbo hacia otro lado/van a ver una calesita/que gira aunque sean las once/y los chicos tengan que estar en la escuela/ quien sabe qué lleva a dar una vuelta más/ o solo está para que no se olviden de que somos a la vez/pibes, chicos, adolescentes de gesto entorpecido, adultos que esperamos/ viejos que miramos hacia atrás/y a todos les sienta bien una vuelta/van a ver un edificio grande/y una avenida/y unos buses/y una vereda de la iglesia y un café bien parisino/ con sus mesitas y sus sillas alineadas para mirar la calle/ Si salen por Jules Joffrin/ no pueden perderse/ es una escalera hacia lugares inmóviles/poblados de recuerdos que tengo que hacer.

3  cien

Uno empieza tejiendo con hilos distintos/ cada uno un color, una textura/un largo y un calibre diferentes/sin tener del todo claro/por donde van a encontrarse/entonces es uno con uno/ se unen con un nudo, una trenza/o sencillamente dejan juntos/ a ver qué pasa/ siempre algo pasa/ por otro lado otros tres hilos/ que con un verbo y diez minutos/ ya son una trenza/ y otros hilos se van añadiendo/ de alguna manera que se nos desvelara en la panadería, seguido de un codazo en el metro/en el medio de un puente sobre el rio/o lo más frecuente/a punto de merecer el sueño/ cuando aparece la disyuntiva/ perder tibiamente el hilo/ o anotar el hilo en la libretita negra/diente contra diente/y con el sueño huido/la noche por delante/ al regresar a los dos hilos fundadores/ de una manera mágica/ extraña/ subconsciente/son un tejido pequeño, frágil/ que hay que cuidar con esmero/observar con sigilo/y alimentar con horas/ pero es un tejido/al que agregar la trenza/los otros hilos/las ideas y horas/ y después más horas/ horas de fluir o de estancarse/horas eufóricas o cabezazos/ contra las piedras de la incertidumbre/la ceguera/los lugares comunes/y después más horas y coraje/ y más horas aun y un delirio/ que si la historia al fin le pertenece/ hace por fin desaparecer los hilos/ y después de muchos días/ mucho azar, mucho haber leído/muchas horas de clavar los codos/mucho dolor de los recuerdos íntimos/ llega la pagina cien y nos confirma/ que comienza el camino.

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